Presente una reclamación

Exigir responsabilidad a las empresas infractoras ayuda a proteger a las futuras generaciones

En Simmons Hanly Conroy entendemos que presentar una demanda por asbestos no es un proceso sencillo, incluso en las mejores condiciones. Aunque ninguna indemnización puede comprarle un milagro médico, una demanda puede ayudarle a costear los tratamientos para el mesotelioma que necesita y a eliminar la preocupación de que los costes médicos estén agotando su presupuesto familiar.

Nuestros abogados especializados en asbestos trabajan en un grupo pequeño al que llamamos Equipo de Litigación. Esto garantiza que trabajará con el mismo y reducido grupo de personas en su caso lo cual nos permite gestionar casos individuales con un alto nivel de atención personal, al tiempo que aprovechamos los importantes recursos necesarios para llevar a los infractores ante la justicia.

Qué pude esperar

La presentación de una demanda por asbestos puede hacer que las empresas y organizaciones infractoras rindan cuentas. Los peligros del asbestos son conocidos desde hace más de un siglo, tanto por los fabricantes como por las compañías de seguros. Se ha documentado y establecido que estas empresas sabían desde hace décadas que el mesotelioma y el cáncer de pulmón estaban directamente relacionados con la inhalación de fibras de asbestos. Obligarles a indemnizar a las familias les ayudará a aprender que no pueden seguir anteponiendo las ganancias a los seres humanos.

En 1973 un experto de la industria predijo que 25,000 empleados morirían de enfermedades relacionadas con el asbestos, pero por suerte para ellos, “muy poca gente había prestado atención”, incluso a pesar de la reciente cobertura negativa en la prensa. En 1977 el sector de los seguros decidió por unanimidad no admitir la responsabilidad en relación con la asbestosis. Otros acontecimientos de este tipo se produjeron en las décadas de 1980 y 1990.

Incluso ahora, a pesar de la creencia generalizada de lo contrario, el asbestos todavía no está prohibido y sigue siendo legal hasta bien entrado el siglo XXI.